Dicen sus creadores que Nay Palad Bird Nest es el hotel de lujo más pequeño del mundo y el mayor nido de pájaros. Esta habitación elevada sobre la sabana en Kenia es literalmente un nido construido con madera. Imposible encontrar mejores vistas.

 

Dormir bajo un cielo estrellado se ha convertido en un reclamo para los románticos y los que buscan hospedajes fuera de lo común. La oferta hotelera responde con alojamientos que trasladan sus habitaciones al aire libre. Ya sea en medio de la naturaleza africana o en las alturas de la cosmopolita Manhattan, son muchas las opciones para pasar una noche al raso y disfrutar de vistas únicas.

 

La última apuesta a cielo abierto no sólo sorprende por su icónica ubicación en medio de la sabana africana, sino por su arquitectura. En completa sintonía con la naturaleza, Nay Palad Bird Nest ofrece dormir en las alturas, a vista de pájaro y en su hábitat, un nido. Situado en el corazón de la llanura de Laikipia, uno de los lugares de safari más emblemáticos de Kenia, se trata de un alojamiento único en el recinto Segera Retreat, que abrió sus puertas en 2013. Un destino exclusivo donde la emoción de la aventura se funde con la contemplación de la belleza del mundo salvaje.

 

 

Su fundador, Jochen Zeitz, adquirió la propiedad en 2005 con un objetivo: restaurar y proteger la flora y fauna de este pequeño rincón de Kenia. Lo que en su día fue tierra frecuentada por cazadores furtivos y sobrepastoreada es ahora un paraíso con la presencia de especies en peligro de extinción y animales que se refugian en Segera en sus movimientos migratorios. En medio de esta naturaleza salvaje se ha creado, en colaboración con Nay Palad , empresa familiar que se dedica a ofrecer destinos únicos, esta casa-nido que le permite formar parte del hábitat por una noche.

 

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Sus creadores lo definen como “el hotel de lujo más pequeño del mundo y el mayor nido de pájaros”. El arquitecto de la construcción, Daniel Pouzet, ha trabajado con personal local para levantar la estructura, fabricada con madera. El habitáculo elevado encierra una lujosa habitación con cama king size y mobiliario africano. Pero lo más impresionante se encuentra un poco más arriba: la azotea. Una gran terraza circular permite disfrutar de la sabana en 360 grados, cuya baranda está formada por ramas tejidas que simulan un nido.

 

 

La experiencia está disponible para los clientes hospedados en el recinto Segera (cuyas villas tienen precios a partir de los 990 euros) y comienza al atardecer, cuando el sol en su descenso acompaña una cena a base de delicias culinarias locales y champán, a la luz de los farolillos. Al llegar la noche, los huéspedes pueden escoger retirarse a la habitación situada bajo la terraza o dormir en la azotea. A la mañana siguiente se puede desayunar mientras se disfruta del ritual de jirafas y elefantes que acuden a un cercano río a beber.

 

Fuente\ expansion.com