Ante el boom del consumo digital, el millennial ha dejado de creer ciegamente en las celebs e influencers de primer nivel para depositar su confianza en círculos más pequeños generados por microinfluencers

 

Los microinfluencers han irrumpido definitivamente como nicho de mercado para el perfil millennial y las marcas cada vez confían más en ellos. No mueven grandes volúmenes de seguidores pero ofrecen contenido mejor focalizado, real y ‘honesto’, lo que les hace conectar mucho mejor con su target y ser mejor prescriptor que el influencer con más seguidores. Los microinfluencers han irrumpido definitivamente como nicho de mercado para el perfil millennial y las marcas cada vez confían más en ellos. No mueven grandes volúmenes de seguidores pero ofrecen contenido mejor focalizado, real y ‘honesto’, lo que les hace conectar mucho mejor con su target y ser mejor prescriptor que el influencer con más seguidores.

Más seguidores, menos credibilidad

Las redes sociales están blindándose contra el despliegue masivo de las grandes marcas. «El boom del consumo digital ha enfriado la relación con sus principales compradores: los jóvenes», explica Jordi Cirach, Digital Brand Strategist y Formador en Social Media, Branding e Influencer Marketing, quien añade: «Las nuevas generaciones han aprendido a desconfiar del macro-influencer. Quieren algo más. Los círculos de confianza en redes sociales se están haciendo más pequeños y exclusivos y las marcan los saben. Es el momento de los microinfluencers».

 

Cada vez más los consumidores valoran la individualidad y la autenticidad que se genera en ‘comunidades cerradas’ y menos masivas. Los microinfluencers han ocupado este lugar en el universo social media creando canales de prescripción más reales y de confianza. ¿Por qué? «Porque el millennial ha pasado de la admiración a la incredulidad y es cada vez más exigente», afirma Cirach.
La causa de este cambio de tendencia y percepción hay que buscarlo en la propia naturaleza de la red social. «Las redes nos han llevado a dejar de consumir nuestra vida para consumir otras. Los jóvenes, que han crecido en ellas, saben perfectamente que son una proyección “irreal” porque, como usuarios, ellos también se proyectan cada vez más como una marca y no como una persona», explica. Son los efectos del “postureo”, que han salpicado de lleno a las propias marcas.

 

Se estima que un millennial, de promedio, invertirá más de 5 años de su vida en redes sociales. Un cálculo hecho desde la agencia de Influencer Marketing Mediakix del que se deduce que pasa 2 horas al día en Facebook, Whatsapp, Twitter, Instagram, Youtube, Netflix o Spotify. «El móvil se ha convertido en un agujero negro donde se nos escapa la vida y donde depositar muchísimas horas al día consumiendo contenidos de otras personas», valora el experto en marketing Jordi Cirach.

 

Adictos al autoengaño

Una gran mayoría de usuarios muestra su felicidad, logros e interesantes vidas a través de las redes sociales. Esto genera un consumo de contenidos que es irreal. Según Jordi Cirach, ‘mostramos nuestra mejor cara y aparece el ‘autoengaño’. El usuario invierte tiempo y recursos en proyectar una imagen con un objetivo: ser percibido por la comunidad como alguien especial. «En realidad sabemos que es “falso” pero es innegable comparar tu vida con las vidas que visualizamos de los demás. Es aquí cuando aparece la frustración “tienen un mejor cuerpo que yo, tienen una vida profesional más rica que yo, tienen una vida personal más llena de aventuras que yo, etc.”», explica Jordi Cirach.

 

¿Quiénes son y cómo reconocerlos?

Los microinfluencers cuentan con alrededor de 10.000 seguidores y se caracterizan, sin embargo, por ser muy genuinos y tener una relación muy estrecha con su seguidor. Se sienten a gusto en las redes sociales y éstas forman parte de su rutina ya que el 47,4% pasa más de 5 horas al día en ellas y el 32,5% entre 3 y 5 horas. Según el estudio realizado por SocialPubli, su tráfico es muy orgánico (no pagado). Los factores principales para mantener engagement con sus seguidores son: ser ellos mismos, interactuar con los seguidores, compartir contenidos de calidad para su audiencia y creer en el producto o servicio que están compartiendo.

 

Fuente\  elmundofinanciero.com