Si algo debe agradecérsele a la nueva Lost in Space de Netflix —que se estrena el 13 de abril— es que guarda una sana distancia de la serie original producida por Irwin Allen en 1964.

 

Quizá algunos recuerden la serie televisiva de ciencia ficción, transmitida entre 1965 y 1968, y conocida en América Latina como Perdidos en el espacio, la cual contaba las aventuras de la familia Robinson a bordo de la nave Júpiter 2, que queda perdida cuando se dirigía a Alfa Centauri en busca de un planeta con condiciones similares a la Tierra.

 

 

Esa serie tuvo originalmente elementos dramáticos, pero devino en un show camp, con elementos de comedia, del que terminaron haciéndose populares dos personajes secundarios: el robot (que acuñó la famosa frase “Peligro, Will Robinson”) y el malvado Dr. Zachary Smith (Jonathan Harris).

 

Netflix ha dicho que la nueva Lost in Space es una “reimaginación” de la serie original.

Ese es, a fin de cuentas, el sentido de un reboot: proponer una óptica fresca de una historia conocida. Lost in Space no solo pone al día los efectos visuales —a años luz de la serie original—, sino que además actualiza la trama, creando una familia protagonista acorde con los tiempos que corren.

 

Sin embargo, donde la nueva serie se toma más libertades es en los tres personajes que no pertenecen a la familia Robinson: el robot, el Dr. Smith (que ahora es la Dra. Smith) y el copiloto Don West, que ya no es piloto ni fue miembro original de la tripulación del Júpiter 2.

 

CNET en Español tuvo acceso a los dos primeros episodios de Lost in Space, de los diez que integran la primera temporada.

Una justa apreciación de la nueva versión de Lost in Space diría que se inspira en la serie original, pero la adapta a la generación que vio la película The Martian (2015); esto es, un público que desea ver ciencia ficción, pero anclada en diseños y conceptos evaluados hoy en día por la NASA y SpaceX, por ejemplo.

 

Fuente\  cnet.com