“Cuando el producto es gratis, el producto eres tú”. Esa es la filosofía que impera en Internet en 2018. Ese es el modelo de negocio que mantiene a flote a gigantes como Google o Facebook. Pero no todos tenemos que pasar por ese aro para disfrutar de correo electrónico, almacenamiento o determinados servicios. Se pueden pagar por ellos y en teoría, las empresas respetan la privacidad de sus clientes. Parece imposible, pero Incluso hay una red social que cumple con esta filosofía. Se llama Vero.
Dividir a los contactos como en la vida real
Los creadores de esta plataforma la definen como una red social ‘real’. Lo hacen porque aseguran es la que mejor imita cómo son las relaciones cara a cara. Por ejemplo, en Vero los contactos se pueden clasificar en cuatro grupos: seguidor, conocido, amigo o amigo íntimo. En función de esa clasificación, sus usuarios comparten la información y saben exactamente quién la puede ver. ¿Un chiste? Para los seguidores. ¿Una recomendación de un restaurante? Para los conocidos. ¿Una crítica sobre tu trabajo? Para los amigos. ¿Un recuerdo íntimo? Para los ojos de tu pareja y para nadie más.
Será una red social de pago o no será
Vero es una red social de pago. O mejor dicho, lo será. Sus responsables aseguran que hasta que no tengan un millón de usuarios registrados, no cobrarán nada a nadie. Mientras tanto, se comprometen a no mercadear con los datos de sus clientes. Ni tan siquiera mostrarán publicidad. Es decir, su modelo de negocio es opuesto al del Facebook y al de Google. Cuando se llegue al millón, cobrarán una tarifa anual que todavía no se ha hecho pública. 
Similar a Instagram y Twitter
Sus usuarios pueden compartir una imagen, un enlace, el título de una canción (de una película, una serie o un libro) y un lugar. Su diseño es similar a Instagram, aunque el texto de las publicaciones aparece en la parte superior y con un formato similar al de Twitter (incluso hay hashtags para agrupar el contenido). En cada publicación se puede seleccionar el público al que se quiere llegar (seguidores, conocidos…) y si recibimos algún tipo de comentario, lo sabremos gracias a un sistema de notificaciones muy parecido al de otras redes sociales.
Hay versión en español (para iOS y para Android) 
Aunque Vero está haciéndose viral estos últimos días, su existencia data de julio de 2015, cuando fue lanzada con una app para iOS en Estados Unidos y Canadá. Desde entonces, no ha parado de crecer y ahora ya hay una versión de Android, está disponible en multitud de países e incluso tiene versión en español.
Primeros pasos en Vero
Al crear un perfil, Vero nos pedirá el correo electrónico, nuestro nombre completo y una contraseña. Ni rastro de la opción de darnos de alta utilizando nuestro perfil de Facebook o de Twitter. Una vez hecho este paso, podremos añadir la foto de perfil y una pequeña biografía. Aquí no hay sitio para preguntarnos por nuestros gustos o intereses: al contrario que pasa con el invento de Mark Zuckerberg, Vero no quiere saberlos.
Además de la ausencia de publicidad y del mercadeo de datos, otra de las principales diferencias de Vero respecto a las redes sociales tradicionales es la ausencia de algoritmos: el contenido siempre aparecerá en orden cronológico. Da igual que un usuario con miles de seguidores comparta una imagen, si no estamos conectados cuando la haya subido no la veremos, a menos que entremos en su perfil para verla.
Lo que sí tiene Vero es una portada en la que se pueden ver los hashtags más populares, los usuarios más destacados o los vídeos compartidos con más publicaciones. Además, tiene una sección en la que un editor de Vero selecciona el contenido más destacado de la red social, siempre que este haya sido compartido por un usuarios solo a sus seguidores (no hay nada que haya sido compartido a amigos o a amigos íntimos).
Un futuro brillante pero un presente algo calamitoso
Vero es una fantástica idea pero claramente se está viendo superada por las expectativas. Quien se descargue hoy la app verá numerosos errores de conexión que impiden que el contenido sea compartido de manera adecuada. Una verdera pena, porque su filosofía y su diseño son remarcables. ¿Quizás funcione mejor cuando sea verdaderamente de pago?
Fuente\  revistagq.com