La calidad del aire que respiramos en nuestras ciudades es uno de los principales retos a los que se enfrentan los poderes públicos preocupados por hacer las cosas bien en el espacio de confluencia entre el urbanismo, el medio ambiente y la salud. Y teniendo en cuenta que la contaminación contribuye de forma decisiva a extinguir la vida de forma prematura de siete millones de personas cada año, más vale que se multipliquen las iniciativas como esta.

 

CityTree, un producto diseñado por Green City Solutions, es un elemento más del mobiliario urbano, con la salvedad de que, según la compañía, tiene la misma capacidad de absorción de partículas nocivas que 275 árboles juntos.

 

El secreto reside en el cultivo de musgo que utilizan para crear el panel vertical, una planta “de hojas mucho más grandes que cualquier otra”, como señala Zhengliang Wu, cofundador de la empresa. “Esto significa que pueden retener muchos más contaminantes”. De hecho, un solo CityTree es capaz de absorber 240 toneladas métricas de CO2 anualmente.

 

 

Asimismo, el pequeño campo de musgo ayuda a retirar de la circulación el polvo, los gases de ozono y el dióxido de nitrógeno.

Para contribuir a su autonomía, las unidades están dotadas de paneles solares que aseguran el suministro energético y un depósito para recoger el agua de la lluvia. “También tenemos sensores de contaminación dentro de cada instalación, que ayudan a monitorizar la calidad del aire local y nos dicen qué tan eficiente es el árbol”, añade Wu.

 

Cada CityTree mide 3 metros de ancho y casi 4 de alto, cuesta unos 25.000 dólares y se puede adquirir con o sin banco. Además, dispone de un área lateral para insertar anuncios publicitarios o información útil para los ciudadanos.

 

Ya pueden verse en ciudades como Oslo, París, Amsterdam, Bruselas o Hong Kong, y desde hace poco, en el West End de Londres.

La empresa encargada de comercializarlo en Reino Unido ha sido Evegen Systems, compañía fundada y gestionada por Sukhbir Sidhu, un ejecutivo con una visión realista y descarnada del problema de la contaminación urbana

 

Lo cierto es que la idea del “purificador urbano” es demasiado ambiciosa. Gary Fuller, un especialista en contaminación del King’s College de Londres, habló sobre tema con la CNN y declaró que “incluso si tienes un purificador de aire perfecto, hacer que el aire ambiente entre en contacto con él es realmente difícil”.

 

Sin embargo, a pesar de las desalentadoras palabras de Fuller, la colocación de cubiertas vegetales en entornos urbanos es una realidad que se aplica de forma creciente en la mayoría de ciudades del primer mundo. Mantos de plantas en azoteas y paredes verticales que, más allá de lo decorativo, tratan de favorecer la refrigeración de las propias construcciones y la purificación del aire de la ciudad.

 

Puede que unos cuantos CityTrees diseminados por las principales capitales del mundo no vayan a darle la vuelta a la tortilla de inmediato, pero se agradece el esfuerzo económico por parte de los ayuntamientos y su creciente preocupación por la contaminación urbana.

 

Fuente\ playgroundmag.net