La Provenza es uno de esos lugares tocados por una varita mágica, sitios dónde se palpa la alegría de vivir, dónde la mano del hombre y la sabiduría de la naturaleza se unen para crear un entorno mágico que maravilla a sus visitantes, algunos de los cuales se quedan para siempre, seducidos por un estilo de vida bello, alegre y tranquilo. En Italia, este lugar es la Toscana. Su equivalente en Francia es la Provenza.

 

Al contrario que su hermana italiana, la Provenza no es tan conocida turísticamente y eso aún la dota de un encanto mayor. Seguramente es por no tener ciudades como Florencia, Pisa o Siena cerca, pero el caso es que las revistas especializadas le dedican mucho menos tiempo a esta maravillosa región de Francia. Una región caracterizada por su amable clima, sus campos de viñas y lavanda que en época de floración son un espectáculo que por si solo merece una visita, sus vinos y su gastronomía, sus numerosos pueblos colgados (percheé) como Gordes o Rousillon y su inconfundibles casas de piedra con las ventanas y puertas de color azul turquesa como principal y tradicional característica.

 

El alojamiento forma parte de lo que los franceses llaman la Joie de Vivre (la alegría de vivir) y es que pernoctar en sus numeros Bed & Breakfast y hoteles de la zona es uno más de los placeres que ofrece la región provenzal. La mayoría, casas típicas de piedra que mantienen su interior fresco y agradable y casi siempre con un encantador jardín con pisicina.

 

 

Esta regíon del sur de Francia es muy extensa. Nosotros describriremos una de las rutas más desconocidas pero a la vez más bellas, la que va de Gordes al País de Sault, muy cerca del famoso Mont Ventoux, escenario de alguna de las más excelsas batallas del Tour de Francia.

 

Ruta por la Provenza
Nuestra ruta la iniciaremos en las inmediaciones de Gordes, una fantástica village perché (pueblo colgado) que tiene la distinción turística Un des plus beaux villages de France, acertada categoría turística que engloba los pueblos más bonitos de Francia. Y en verdad que Gordes merece esta distinción no sólo por sus encantadoras calles y su animado mercado de productos provenzales sinó por su situación a 373 m de altura que le confiere un aspecto casi divino. Y es que Gordes se deja fotografiar, cual cotizada modelo, desde la carretera que lleva a Gordes o mejor aún subiendo en dirección a la Abadía de Senanque en que una señal de vistas panorámicas no hará dejar el coche y nos permitirá contemplar como realmente Gordes toca el cielo.

 

En el área de Gordes también se encuentra la Village des Bories (El pueblo de las Bories) curiosas cabañas de piedra que se construían en la zona desde épocas prehistóricas y que seguramente tenía funciones ganaderas.

 

 

Fuente\ vacacionesporeuropa.com